Ciencia Regional: Riesgos Naturales en Zonas Costeras

Ciencia Regional

RIESGOS NATURALES EN ZONAS COSTERAS

tsunami

Los tsunamis, u olas sísmicas, son un conjunto de grandes olas que se originan por un terremoto submarino, un deslizamiento de tierra, una erupción volcánica o la caída de un meteorito.
Foto: El Mercurio.

La costa continental de Chile se extiende por más de 4.200 kilómetros lineales, condición que expone a la población que habita en esa zona a diversos peligros naturales como tsunamis y marejadas. Si bien nada se puede hacer para evitar que se produzcan estos fenómenos naturales sí es posible actuar respecto a la vulnerabilidad, adelantándose a los hechos y tomando precauciones.

Los tsunamis, u olas sísmicas, son un conjunto de grandes olas que generalmente se originan por un terremoto submarino. También se pueden producir por un deslizamiento de tierra, una erupción volcánica o la caída de un meteorito.

Cuando ocurre un terremoto submarino el fondo marino se mueve violentamente en sentido vertical y el equilibrio natural del océano se altera. Cuando la inmensa masa de agua intenta recuperar su equilibrio, se generan las grandes olas. El tamaño de las olas dependerá de la magnitud del sismo y de la deformación vertical del fondo marino. Sólo los terremotos de magnitud considerable generarán tsunamis.

Marejadas

Las marejadas son intensos oleajes que llegan a las zonas costeras producto de fuertes vientos que soplan en otros lugares del océano.
Foto: El Mercurio.

A la vez, las marejadas son intensos oleajes que llegan a las zonas costeras producto de fuertes vientos que soplan en otros lugares del océano. En Chile son un fenómeno recurrente, que se puede registrar en la costa tanto en la época invernal (tormentas generadas frente a Australia en el invierno del hemisferio sur) como estival (tormentas generadas frente a Alaska en el invierno del hemisferio norte que es nuestro verano).

“Las olas comienzan a formarse cuando una brisa roza la superficie del agua, creando los primeros rizos. El viento sigue soplando y va entregando más energía a las olas pequeñas, lo que las hace más y más grandes. Las grandes olas pueden viajar enormes distancias”, explica Manuel Contreras, investigador del Centro de Estudios Avanzados de la Universidad de Playa Ancha.

El riesgo es la conjugación entre el peligro y la vulnerabilidad. Así, por ejemplo, un hospital construido cerca del mar es más vulnerable a tsunamis y marejadas, por lo que el riesgo aumenta. Si se construye más al interior igualmente pueden ocurrir estos fenómenos pero la vulnerabilidad y el riesgo son menores.

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El Humedal El Culebrón de Coquimbo, ha sido muy intervenido, debilitando su capacidad de protección natural contra los tsunamis.
Foto: Manuel Contreras.

“Como país somos mucho más vulnerables a los tsunamis que a los terremotos, no porque el peligro de los tsunamis sea necesariamente mayor sino porque estamos menos preparados. Las riberas de ríos y sus desembocaduras deben ser consideradas zonas de riesgo. También se requieren normas de construcción especiales y estándares mínimos de seguridad. Es importante que los riesgos naturales en zonas costeras sean considerados dentro de los Planes de Desarrollo Comunal de cada localidad”, comenta el investigador de la Universidad de Playa Ancha.

En la naturaleza existen elementos que protegen de los peligros del mar, como son los humedales y las dunas costeras, que actúan como barreras recibiendo olas y amortiguando su efecto; de ahí la importancia de su conservación.

“Los humedales están asociados a sistemas dunarios costeros y cumplen varias funciones ecológicas, una de ellas es la de protección del litoral no sólo para mitigar los efectos de un tsunami sino también de inundaciones por marejadas y, a largo plazo, del alza del nivel medio del mar debido al cambio climático contemporáneo”, explica el científico.

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Manuel Contreras, investigador del Centro de Estudios Avanzados de la Universidad de Playa Ancha
Foto: Comunicaciones UPLA

Actualmente, Manuel Contreras trabaja en una investigación sobre los riesgos naturales en áreas protegidas de la Región de Valparaíso, que ha arrojado conclusiones en relación a los efectos del tsunami de septiembre de 2015 sobre humedales costeros en distinto estado de conservación, entre las regiones de Valparaíso y Coquimbo.

“En general, aquellos humedales con buena salud sirvieron de barrera natural y contuvieron las ondas del tsunami. Sin embargo, está el caso del humedal El Culebrón en Coquimbo –que no estaba protegido y que había sido severamente intervenido– que facilitó que este sector se inundara provocando estragos en la población”, dice Contreras.

Chile es el país más sísmico y tsunamigénico del mundo. Los investigadores coinciden en que se hace necesario prestar más atención a nuestro mar en todos los sentidos, a estar más conscientes de él.

“La gran lección aprendida del terremoto y tsunami del 16 de septiembre de 2015 es que el tsunami puede llegar no bien termina de temblar, por lo que la mejor medida de autocuidado es procurar buscar inmediatamente un resguardo en altura cuando nos encontramos en la costa y sentimos un gran terremoto”, concluye el científico.

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